Exclusión Laboral de Mayores de 30 en el Sector Creativo

En un sector que constantemente se reinventa, como lo es la industria publicitaria, la innovación y la creatividad son los pilares que sostienen su crecimiento. Sin embargo, existe una preocupante tendencia que afecta la diversidad laboral: la disminución en la contratación de profesionales mayores de 30 años en áreas creativas. Este fenómeno, que trasciende las cifras, abre un debate necesario sobre el valor de la experiencia, la diversidad generacional y el impacto de los estereotipos en los entornos laborales.

La creatividad no tiene edad, pero la publicidad, la comunicación y el marketing han perpetuado la noción de que la juventud es sinónimo de innovación. Aunque las generaciones más jóvenes aportan perspectivas frescas y un entendimiento más cercano de tendencias actuales, limitarse a este grupo ignora el valor que los profesionales mayores de 30 años pueden ofrecer. Estos individuos no solo tienen habilidades técnicas pulidas, sino también una capacidad estratégica cimentada en su experiencia.

A menudo se subestima la capacidad de adaptación de estos profesionales, olvidando que han sido testigos y protagonistas de transformaciones tecnológicas y culturales significativas en el sector. Su enfoque más maduro y orientado a resultados puede ser el complemento ideal para las ideas disruptivas de sus colegas más jóvenes.

En un mercado saturado de contenido, las marcas buscan cada vez más autenticidad, profundidad y conexiones reales con sus audiencias. Los profesionales mayores de 30 años traen consigo una comprensión del mercado moldeada por años de experiencia y contacto directo con clientes y consumidores. Además, su capacidad para anticipar tendencias y entender contextos culturales los convierte en un activo valioso para cualquier equipo creativo. Sin embargo, la percepción generalizada de que los perfiles jóvenes tienen mayor dominio de las herramientas digitales y las tendencias del momento ha llevado a muchas empresas a ignorar el talento de aquellos con más trayectoria. Este sesgo no solo empobrece los equipos, sino que también limita el alcance de las estrategias creativas.

La diversidad generacional es una ventaja competitiva que aún no se explota en su totalidad en la industria publicitaria. Un equipo que combine juventud y experiencia puede ofrecer soluciones más innovadoras y completas, equilibrando la frescura de las ideas con una ejecución sólida y estratégica. Por ejemplo, mientras los profesionales más jóvenes pueden liderar la exploración de plataformas emergentes y dinámicas digitales, sus colegas mayores de 30 años pueden guiar el desarrollo de conceptos que conecten emocionalmente con audiencias más amplias y diversas. Este intercambio de conocimientos enriquece el proceso creativo y fortalece los resultados.

En ADGORA, Asociación Colombiana de la Industria Publicitaria, reconocemos que la diversidad es un motor clave para la innovación. Por ello, invitamos a las empresas del sector a reflexionar sobre sus políticas de contratación y a valorar el talento en todas sus formas.

Contratar profesionales mayores de 30 años no es solo una cuestión de justicia laboral; es una decisión estratégica que puede marcar la diferencia en un entorno competitivo. Enriquecer las dinámicas laborales con perspectivas intergeneracionales no solo beneficia a las agencias y marcas, sino también al público, que demanda mensajes más inclusivos, auténticos y relevantes.

Es momento de romper con los estereotipos y de construir una industria donde la creatividad no esté limitada por la edad. Juntos podemos dar forma a un sector publicitario más inclusivo, dinámico y preparado para enfrentar los desafíos del futuro.

Tendencias de contratación en el sector creativo en el 2025

En los últimos meses, hemos observado un fenómeno creciente en el sector creativo colombiano que genera preocupación y reflexión. Muchas empresas están publicando ofertas de empleo que reflejan una lista interminable de requisitos para los aspirantes. Estas vacantes combinan habilidades de múltiples disciplinas, exigiendo una polivalencia que, en muchos casos, resulta desproporcionada en comparación con las condiciones laborales ofrecidas. Hoy en día, las ofertas de empleo en nuestra industria solicitan competencias que abarcan desde la comunicación y el mercadeo, hasta la publicidad, la fotografía, la edición de video y la generación de contenidos. Además, no es raro encontrar vacantes que incluyen conocimientos en inteligencia de negocios y análisis de datos como requisitos esenciales. Por si fuera poco, estas posiciones suelen requerir dominio de un segundo o tercer idioma y grados académicos avanzados, como especializaciones o maestrías. Sin embargo, este alto nivel de exigencia contrasta significativamente con las condiciones salariales ofrecidas.

Muchas de estas ofertas no reflejan una remuneración acorde con el conjunto de habilidades y experiencia que demandan, lo que lleva a cuestionar si realmente se está valorando el talento y la dedicación de los profesionales del sector. Esta dinámica genera varios desafíos. Por un lado, los profesionales creativos enfrentan una presión creciente para adquirir competencias en múltiples áreas, lo que implica inversiones significativas en tiempo y recursos para mantenerse competitivos. Por otro lado, esta sobreexigencia puede llevar a la desmotivación, al burnout y, en algunos casos, a la migración hacia otros sectores más estables o mejor remunerados.

Además, esta situación está desalentando a las nuevas generaciones de estudiantes a optar por carreras creativas en las universidades. La percepción generalizada de que estas carreras no justifican la inversión en educación superior está provocando un cambio hacia cursos cortos y capacitaciones rápidas, que muchas veces no ofrecen la profundidad académica ni el rigor necesario para formar profesionales de alta calidad. Este fenómeno no solo reduce el atractivo de carreras como publicidad, diseño gráfico, fotografía o comunicación, sino que también fomenta la proliferación de profesionales con formación superficial, afectando la competitividad y el nivel general del sector.

Para la industria, esta situación podría traducirse en una fuga de talento y en la falta de sostenibilidad de los equipos creativos. Además, se corre el riesgo de que las empresas pierdan la oportunidad de aprovechar al máximo el potencial de los profesionales que, aunque no cumplan con todos los requisitos impuestos, podrían aportar ideas y perspectivas valiosas.

En este contexto, emergen dos tendencias claras en el panorama laboral de la industria publicitaria y creativa para este año:

  1. El auge de los contratos de prestación de servicios: Muchas empresas están optando por esquemas de contratación flexible en lugar de empleos fijos. Esto puede resultar atractivo para las organizaciones debido a la reducción de costos laborales, pero también plantea incertidumbres para los profesionales, que enfrentan menor estabilidad y beneficios limitados.
  2. Incremento del trabajo informal: A medida que las condiciones formales de contratación se vuelven menos comunes, cada vez más creativos recurren a proyectos independientes y colaboraciones informales para sostenerse. Si bien esto permite mayor autonomía, también conlleva riesgos, como la falta de protección social y financiera.


¿Qué camino seguir?

Es fundamental que las empresas del sector creativo reconsideren sus prácticas de contratación. Valorar las habilidades y competencias de manera justa, equilibrar las expectativas con las condiciones salariales y ofrecer oportunidades de desarrollo profesional dentro de las organizaciones son pasos clave para construir una industria más sostenible y atractiva para el talento.

Desde ADGORA, hacemos un llamado a todos los actores del sector para que trabajemos juntos en la creación de un entorno laboral más justo, que fomente el crecimiento profesional y reconozca el verdadero valor del talento creativo. Nuestra industria tiene el potencial de seguir siendo un motor de innovación y desarrollo, pero para lograrlo, necesitamos priorizar el bienestar y la valoración de nuestros profesionales.